“Si me das un abrazo, yo te daré tres. Esa es mi tierna desgracia.”
No puedo dejar de pensar en ti, en tu sonrisa y en tu mirada que me estremece.
En cada suspiro que propicio al oír tu voz diciendo mi nombre y ése hormigueo que siento cuando voy a verte.
En lo lindo que se ven tus ojos cuando me comentas alguna anécdota o recuerdo que te reconforta.
No puedo dejar de pensar en el hecho de que contigo me siento al cien, contigo todo es distinto y a su vez me consume pensar que sea efímero.
Abrázame, abrázame y olvida que existimos. Olvida que hay un mundo allá afuera.
Al reloj le faltan horas cuando acurrucados en la cama acaricio tu espalda, en silencio, después de haber alcanzado el cielo entre rasguños y gemidos.
es éste miedo de que las cosas se tornen distantes, que lo nuestro no sea más que una perfecta ilusión.
Te soñé durante mucho tiempo, pensar que la espera culminó me parece irreal.
Y es que estando contigo me siento tan bien, me veo en ti. Me siento feliz cuando estás.
