He querido acabar con esto,
pero me rehúso,
-no a perderte a ti-
sino a faltar a mis palabras y promesas,
a reemplazar lo que era
indispensable y trascendente,
este sentimiento perdido
entre el tiempo y tu olvido;
miento si digo que aún te quiero
como antes,
si digo que sigues siendo igual
de importante
y lo intento, pero fallo,
porque caminar siendo coja
es imposible sin muletas
y tú le faltas a mis piernas,
a mis ojos
como lagrimal que eres,
a mis manos como lápiz,
a mi
como en un "nosotros";
me faltas y lo intento,
pero fallo y lo escribo,
pero no rimo y solo lo digo,
pero no hay cambio
sigo sentada en el mismo lugar,
me estanco y frustro,
me rindo y me despido.