En un mundo lleno de distracciones, ruido y caos, a veces la mejor manera de sobrevivir es desconectarnos por un tiempo y encontrarnos con nosotros mismos.
De vez en cuando es bueno ponerle límites a tus sentimientos.
nunca nunca nunca nunca nunca quiero volver a sentir que estoy rogando por una minima atención
El dolor del adiós es el precio que pagamos por el placer de la presencia.
El silencio es un lenguaje universal que pocos saben hablar, pero que todos entendemos.
La felicidad no está en el destino final, sino en el camino que recorremos para llegar allí.
Me molesta el contacto físico, pero por alguna extraña razón me haces querer juntar tus piezas.




