“Inefable. Inocua. Inestable. Ilegible. Intranquila. Inquieta. Insaciable. Introspectiva.”
Solo soy un montón de sentimientos acumulados que no puedo decir.
Vomitaré las poesías más tristes,
Escupiré los versos más violentos,
Te destruiré con mis letras,
Romperé todas mis estructuras.
No estarás más bajo mis alas,
No te pararé más las balas,
Seré quién tenga el arma
Y dispararé contra ti.
Construiré un castillo,
Donde nadie podrá entrar,
Me romperé en mil pedazos,
Y abriré mis miedos.
Te haré cenizas
Y no podrás renacer,
De las ruinas no te libraré,
Te veré arder y no te salvaré.
Tus ojos, aquellas puertas del alma, armas capaces de expresar esos sentimientos puros, escondidos en lo más recóndito del ser
Tus ojos, hechos para morir y volver a nacer, miradas que dicen más que mil palabras
Enséñame a descubrirte a través de tus ojos, a través de esa luminisencia que sólo tú y tus ojos saben tener.
“A mucha gente le quedó grande el mundo que le dimos.”
— A.
Estuve vagando en mis recuerdos y no haces más que aparecer en cada rincón y parte de ellos.
Entrégame todo de ti, tus miedos y tus pasiones, prometo quererlos de igual manera, porque entre el caos y lo bueno no existe diferencia, y usted es eso, es un arte desastroso, un arte digno de admirar.
Tan caótico que se volvió soñar por aquí, tan díficil que se volvió hacer rimas para ti. Tan compleja que se ha vuelto la vida desde que no estás aquí.. ¿Qué tan díficil es rimar él sujeto (tú), con olvido?.
¿Tiene qué ser así?
¡Maldición! Por que no vuelve todo a ser tan fácil, como cuando era una pequeña niña, inocente, creyendo a todos, sin darse cuenta de lo que en realidad pasaba. Era más fácil sobrellevar todo.
¿Es qué nunca podré salir del agujero donde día a día me sumergí?
¿Es qué siempre voy a tener la culpa de todo lo que sale mal?
¿Es qué siempre estaré sintiéndome así de fracasada, inútil, tonta y lo suficientemente estable para decir como me siento?
¿Es qué quiero tiene que ser arruinado por mi?
No sé en que momento todo pasó tan rápido, hace algunos meses ni siquiera te conocía, y no pensaba que estaría todo el día pensándote.
A decir verdad, hasta me parece raro, como se dio la manera en que te conocí.
Tú estabas ahí, con tu cámara, tomando fotografías al paisaje que tenias a tu alrededor, yo, temeroso y tímido, me escondía para que no te percataras de que estaba ahí, observándote.
Quise suponer que escribías, por ver al lado tuyo un cuaderno y una pluma, cosa que si te soy sincero, me llenó de alegría, porque yo también amaba escribir.
Al observarte, me percaté de tus ojos y tu sonrisa, no pude evitar perderme en ellos, y que mi mundo se detuviera aunque sea por un momento, todo dentro de mi explotó, no comprendía muy bien lo que estaba pasando, solo sé que por alguna extraña razón, comencé a llamarle amor.
Con el paso del tiempo, comenzaste a cambiar mi vida, me consentías, me mimabas, me dabas besitos cuando me enojaba, me abrazabas por si alguna extraña razón comenzaba a llorar,
Eso de cierto modo me gustaba, por fin tenía algo especial, y eras tú.
Los dos sabemos, que nos llevamos por dentro, de una manera muy profunda…. Y así será por el resto de nuestras vidas.
Walter Riso
“He visto a personas decir que ya no esperan nada de nadie, pero, sus ojos reclaman que esperan el regreso de alguien.”
¿Podemos darnos un abrazo incómodo antes de despedirnos para siempre?
“Me sonreía y yo me estaba enamorando un poquito más de su sonrisa. Aunque no creo que supiera una maldita cosa sobre el amor.”
— Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo, Benjamín Alire Sáenz.


