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Resplandor entre Tinieblas – Capítulo 33. Has despertado mi curiosidad
—Siempre tan ruidosa —suspiró con seriedad, y entonces se encaminó tranquilamente hacia la puerta del baño apoyada en sus muletas, y le puso seguro. Luego volvió con la misma calma, pero en esta ocasión hacia los lavabos. Se miró en el espejo e intentó acomodarse su peluca. Se quitó además sus anteojos y se revisó si acaso su horrible moretón aún permanecía oculto; aún se veía bien, pero quizás ocuparía un retoque de maquillaje. Todo eso, mientras un hombre estaba siendo asesinado en el suelo a unos centímetros de ella.