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Resplandor entre Tinieblas – Capítulo 32. Mi Niño Valiente
—La sola compañía te vendría bien —declaró la mujer con voz apagada. Giró entonces lentamente su mirada, contemplando fugazmente el pequeño departamento de su hijo, que consistía básicamente en la cocina, la sala, la habitación (que no era de hecho más grande que esa cocina) y un baño—. Es muy triste volver a una casa sola cada noche, ¿no lo crees? El silencio puede ser enloquecedor.