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La milonga del instituto
Querido Pablo Poó: He leído tu carta, con cariño y mucha pena. Agradezco tu interés por mí pero lamento que andes tan desorientado... Ya que me espera una vida dura, agradecería que me permitieses ser feliz con 12 años. ¿Se puede seguir enseñando como hace cien años en un mundo en el que la enseñanza y la información están por todas partes?