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El arte al servicio de la revolución
“Es triste tener que reconocerlo, mi querido Luis, pero el escándalo ya no existe”. En estos términos se lamentaba André Breton ante Luis Buñuel en 1955. Treinta años atrás, Breton y sus secuaces surrealistas habían explotado los mecanismos de la provocación, con tanto éxito que los resultados fueron duros. Por ejemplo, el escritor Georges Sadoul…