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Terapias biológicas en enfermedades reumáticas - Asociación A.M.A.R.E.
Por Ana De Luis Otero. El advenimiento del uso de terapias biológicas en medicina ha modificado significativamente el pronóstico de pacientes portadores de artritis reumatoide (AR), artritis juvenil (AJ), espondilitis anquilosante (EA), entre otras enfermedades consideradas invisibles a efectos de dolor. Según datos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), las terapias biológicas empiezan a apuntar a un mejor control de la actividad de las enfermedades autoinmunes sin la necesidad de utilizar corticoides de forma que puedan ayudar a mejorar la calidad de vida y la superviviencia de los pacientes. Estas enfermedades autoinmunes sistémicas, son patologías crónica y pluripatológicas en las que el propio sistema inmunológico daña a los distintos órganos; una situación clínica que conlleva además, si no se aborda, una alta mortalidad. Entre las enfermedades más habituales son el lupus eritematoso sistémico, el síndrome de Sjögren; las miopatías inflamatorias; la vasculitis; entre otras enfermedades raras o que causan dolor crónico. Actualmente las terapias biológicas pueden ofrecer una mejor calidad de vida al paciente y por tanto, una mayor supervivencia añadiendo años de vida a enfermedades que normalmente reducen su expectativa vital. Estas permiten el mantenimiento de la capacidad funcional y de la calidad de vida de estos afectados así como el control de la actividad inflamatoria en enfermedades como la artritis reumatoide que ha conducido a una disminución de complicaciones graves como la enfermedad cardiovascular, la necesidad de prótesis articulares o el desarrollo de linfoma, lo que está traduciéndose en una mayor supervivencia. Estas además, son excelentes fármacos para el control de los pacientes reumáticos con respuesta inadecuada a tratamiento convencional, y su aparición ha conducido a una optimización en el uso de los fármacos tradicionales. Otro avance ligado a la aparición de los biológicos ha sido la asunción por parte de los reumatólogos de la necesidad de medir objetivamente la respuesta al tratamiento y de fijar una terapia por objetivos para intentar mantener a los pacientes en remisión o, como poco, en un estado de baja actividad de la enfermedad”. A diferencia de las terapias convencionales estos productos biológicos se dirigen a los llamados blancos terapéuticos ya sea estas una línea celular, un mediador inflamatorio o un receptor de superficie. Estos compuestos son producidos por células vivas mediante la tecnología del ADN recombinante de ahí que puedan tener componentes tanto humano como animal (quiméricos (Xi), humanizados (Zu), o completamente humanos (H) lo cual se reconoce por las letras que se incluyen en el nombre de cada uno. El avance vertiginoso del conocimiento y el entendimiento de la compleja patogenia de las enfermedades autoinmunes, ha propiciado el desarrollo de productos o agentes biológicos diseñados para actuar sobre los diferentes componentes que participan en el inicio y perpetuación de la respuesta inmune. Las dianas terapéuticas hacia las cuales se dirigen estos los agentes biológicos incluyen: una línea celular (células B, células T u otras células inmunocompetentes) o moléculas de activación en las mismas; mediadores inflamatorios solubles como citocinas, quemocinas, moléculas de la vía del complemento, enzimas e inmunoglobulinas; y receptores de superficie de estos mediadores. Los agentes biológicos pueden actuar sobre estas poblaciones celulares acoplándose a sus funciones …