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Ola (Bilbao). El encanto infinito de Martín Berasategui
La supuesta duda sobre decantarse por el menú degustación o la carta fue cuestión que apenas duró unos diez segundos. La lectura rápida de los ocho platos del menú nos convenció por esa descripción poética lista para ser devorada y anunciada con estas dos frases del chef: "Mis creaciones son distintas según el antojo del mar, el campo y las estaciones. Os propongo dejaros seducir por los pequeños bocados, seductores, livianos y sobre todo sabrosos". Nos robaron el corazón y solo estábamos en los inicios en los que optamos por rechazar la opción del maridaje, que seguro era espectacular pero temíamos fuera mucho para añadir a las rondas que previamente traíamos del recorrido por el Casco Viejo.