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El mal invisible que aqueja a la sociedad: la destrucción emocional
Día a día, las personas se acostumbran a vivir con ciertos sentires, puede ser el “famoso estrés”, la frustración, enojo, arrebatos, espontáneas alegrías, así como los sentires necesarios: hambre, sed, sueño, energía, ganas de ir al baño, calor, frío, relacionarse con compañeros, entre otros. Sin embargo, hay ocasiones en las que no es tan notorio un sentimiento, el cual es más profundo y requiere de una interiorización apropiada. Es aquel que se pretende ocultar, pero renace en el subconsciente y en la intimidad del ser humano. Se incrementa cuando uno se encuentra a solas.