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La camisa de franela, el clásico otoñal
Empiezan a sentirse los primeros fríos del otoño y le entra a uno la morriña del sofá-peli-manta, la del albornoz después de la ducha -la toalla en la cintura es solo para valientes-, la de mojar el bizcochito en el café de media tarde, que si la sopita de pollo de la abuela,