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Tu crepúsculos, yo albas - Página de escritores
Tiembla su mar sobre la orilla encendido reflejo de las farolas en su paseo Tiembla mi mano cuando le leo y los recuerdos susurran como olas en su playa Tiembla su voz cuando la llama en su silencio se quema por dentro queriendo volver con sus olas Tiembla una lágrima en sus ojos esa que brota cada vez que la nombra Tiemblan sus pies marcando el ritmo de la arena alejándose para esculpir inconsciente su silueta Tiembla cuanto mira licuándose pecho adentro con cicatrices que ardieron sin tregua Tiembla la lluvia no caída esta primavera atrapando besos furtivos en los portales Más cuando todo tiembla, y siente el mundo hundirse entre sus piernas surge un grito ahogado que acalla la indiferencia sutil asesina silente ¿Y tu?, dime, ¡por qué ya no tiemblas! @carlaestasola Cáceres, 11:25 después de caminar el verde mar de la Dehesa CarlaElla Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real. Yo Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar. Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos. Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores. Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día. Relacionado