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Red (para rimar sin rima) - Poema atípico - Página de escritores
Volver al único placer que sientes mientras abrazas un lapicero entre índice y pulgar el tiempo se columpia adelante y atrás Ella te acoge sutil y plácida telaraña cálida que atrapa lentamente inconsciente Acaricia carencias elevándote a cielos invisibles No hay temor que sobrecoja la reafirmación de un ego te pierdes No buscas respuestas, ni siquiera un diálogo coherente la vida y la muerte ajustándose a tu imagen ante el espejo a un índice de distancia Creando como un Dios de pacotilla un entorno a tu medida donde nada desentona nadie protesta Tu voluntad es frontera liberando al depredador que tu instinto conserva hasta anular a todo aquel que no acate tus reglas El pequeño Hitler subyacente al sistema de perfección y belleza la blancura del esquema se consume impune ante una hoguera El tiempo sin embargo no se doblega y expande sus aguas sin compuertas ante quien se sienta de espaldas al estruendo que se aleja La trampa es casi perfecta, te atrapa, te doblega te hace soltar el lastre de una vida que no espera. Pierdes el olor de una sencilla lavanda entre un ramo de siluetas perfectas Te arrastra al arrullo de los mimos hasta que un día te hace caer en la cuenta Todo aquello que no valoras agoniza ante el brillo de una pantalla. La vida que no vives esa que creíste intensa es sólo el fantasma de lo que una vez en el pasado dejaste atado a un teclado ¡Qué fácil escribir rimas que no riman!, a contratiempo, en una partitura llena de silencios Y el alma cae en picado a ese pozo atemporal Cuantas almas has de habitar hasta ser consciente de que la única que posees se halla ya en fase terminal, sino muerta Tantos cuerpos forzándose a sentir mientras el corazón late a diestro y siniestro aunque no lo sientas ¿Qué perdimos en las redes? Perdimos… El tiempo. Y ese es el único que nunca vuelve. @carlaestasola Madrid a 28 de Abril de 2017 a las 11:50 Música: 1.Ivor Gurney: A Gloucestershire Rhapsody 2.Moeran: Air, from Serenade in G CarlaElla Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real. Yo Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar. Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos. Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores. Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.