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Por mis compañeros de blog - Página de escritores
Sabes que las rutinas tienen de malo, todo lo que tienen de bueno. Que el cielo no se alcanza más que con la mirada, y para eso hay que levantar mucho el cuello o tenderse en horizontal, sino lo único que tendrás es la vista parcial de una ínfima porción. Y no, por mucho que nos empeñemos, todo no cabe en una cajita de quesitos. Más te vale abrir la mirada, cual obturador en panorámico, o la mayor parte de las veces te confundirás y sacarás el paraguas, cuando la única nube en todo el cielo se plantó en tu porción. No es cuestión de espacio, sino de ángulo. Yo lo sé desde que vi el inmenso poder de un cielo de tormenta, sorprendida a unos cuantos kilómetros de casa, en medio de una dehesa. A pesar de contemplarlo durante toda la caminata, y verlo venir. O el sol de justicia que a plomo caía tras una mañana fresca en la que olvidé ponerte el protector solar y el sombrero, y caminé, inmersa en mis pensamientos, bastante más de la cuenta. Afortunadamente uno siempre llega a casa, finalmente. Casa, ese lugar en el que te despojas de todo artilugio físico o no, para viajar hacia ti mismo, a través o no de algun vehiculo. Yo uso los más rápidos del mundo. Una buena música clásica y un buen libro. O escribir sin sentido, aunque sintiendo cada palabra de lo que digo. Y seguramente te preguntrás de qué va todo esto, un tiempo apartada, incomprensibles motivos que te obligan a tomar una parada. Un descanso necesario, donde te reencuentras, y aparecen algunos apoyos. Y es entonces cuando te das cuenta, que nada tiene sentido sino es por los otros, para ellos, con ellos. Compañeros que ni siquiera conocemos, que te dan el empuje necesario, y trasmiten la energía aparcada, cuando perdemos la llave. Por ellos, las palabras, el sentido, gracias por la vida, como ya cantó Violeta Parra. Cosas de viernes, con mis compañeros de blog. ¡Os he echado de menos! Uno de mis motivos, ¿Cual es el tuyo, el vuestro? @carlaestasola Imagen: Anne Ten Donkelaar by Internet Música: MENDELSSOHN Piano Concerto No. 1 in G minor, Op. 25 – Ilya Yakushev, piano CarlaElla Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real. Yo Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar. Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos. Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores. Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día. Relacionado