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La Sexta planta - Página de escritores
Andante a ese nuevo mundo en que el mar contenido en una pequeña pecera se instaló en mis ojos durante una temporada mientras la opacidad de lo de fuera sólo interpreta sombras haciendo al sonido protagonista de las escenas Mil historias imaginadas no valdrían sin la leve caricia amistosa de un galeno que minutos más tarde presenciara la huída hacia el interior del sueño más profundo mientras lo inerte toma tu cuerpo Tu todo envuelto por el verde esperanza bajo un sol de miles de vatios de potencia y el sonido de tus constantes vitales como banda sonora. Y ya da igual sean minutos u horas cuando hasta el subconsciente te abandona la luz se apaga y te cobija un número en la sexta planta. No habrá paisajes, sólo la música se queda ella fiel y austera voraz y certera devora el corazón de quien vive a ciegas Una voz amiga esperanza y sol describe el atardecer en mi ventana mi mano buscaba su mano pero allí nadie quedaba. Desde la oscuridad que alimenta la soledad apenas yo, mi música, las desconocidas voces narrando historias Volvió Karenina y su desamor, Alonso Quijano y sus cuitas… El infierno de Dante, la belleza de los poemas difícil de disfrutar desde ese sonido mecánico que los impersonales audiolibros nos dejan pero al menos ellos están para amenizar la larga espera @carlaestasola Un día de diciembre en la blancura de una habitación en sexta planta, Madrid 2016 (meses más tarde, viendo la luz) CarlaElla Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real. Yo Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar. Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos. Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores. Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.