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Relevé - Página de escritores
Y mientras yo almaceno libros de versos en estanterías donde nos escondemos Fundo mis dedos en el acharolado papel páginas que incitan piel mientras ésta se enfría al contacto de la tinta seca. Nota como de puntillas apenas roza el resbaladizo suelo tantas veces humedecido... Relevé Estira sus gemelos arriba, bailarina en secreto Se deja elevar por palabras que navegan crestas de mil olas. Embravecidos los manantiales brotan de sus puntos y sus comas. Orgasmo no reprimido a la sombra de las copas que quisieran ser libro alumbrado por sus manos silabeado por sus ojos, explorado en su boca. Finalmente encuentro. Abrazados, no hay huecos se agolpan mil nombres en arcoíris de lomos Fotografias e imágenes imposibles de ver, apoyados unos contra otros Pero ella conoce cada uno, los ha viajado, sus lágrimas y sonrisas de ellos brotaron y se perdió en los libros que volverían a ser árbol A veces se siente culpable, por invertir en papel cuanto posee pero es que le gusta tocarlos, y pide perdón a cada tronco utilizado por no querer leer en pantallas por seguir matándolos Habrá que reprimir el deseo, Aunque nada será comparable al tacto… Acariciar páginas es seguramente un pecado, que quizás algún día le sea perdonado. Baila, despegándose del suelo, entre giros se eleva una vez más para ser vuelo @carlaestasola Madrid a día 5 de Mayo de 2017 a las 16:00 CarlaElla Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real. Yo Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar. Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos. Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores. Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día. Relacionado