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Azúcar Amargo, muerte en el Ingenio La Esperanza
“Ingenios azucareros... Pérdidas y ganancias, por los siglos de los siglos, amén”. Maurice Lemoine. Por Jorge Montero/El Furgón - Cuando apenas ha pasado un puñado de días; cuando ni siquiera se conoce cuántas han sido las víctimas del siniestro; cuando continúan humeando los cuerpos calcinados sin reconocer; cuando las familias lloran sin consuelo; la muerte de los trabajadores del Ingenio La Esperanza ha dejado de ser noticia. La hora de la siesta terminaba en San Pedro. Poco antes de las 16, una fuerte explosión sacudió a los habitantes de la ciudad jujeña a unos sesenta kilómetros de San Salvador. Las llamaradas en el ingenio azucarero se tornaron incontrolables ese miércoles 20 de noviembre. Los vecinos de La Esperanza, un pequeño poblado de cinco mil personas contiguo a la planta, en su mayoría trabajadores o ex obreros del azúcar, debieron ser urgentemente evacuados. Las llamas superaban en ese momento los 30 metros de altura. Como en otros pueblos cañeros, todo gira allí en torno del ingenio, que concentra en sus cercanías la escuela, el hospital, una pileta, el viejo club social abandonado y hasta un cine que hace años dejó de funcionar. Sus habitantes conviven malamente con la nauseabunda montaña de desechos de la caña de azúcar. El bagazo, al aire libre, ardió tras la explosión de los tanques de alcohol etílico. Los familiares de los 142 trabajadores, en ese momento en la destilería, tras sobreponerse como pudieron al primer impacto, se acercaron hasta los límites de la planta en demanda de los suyos. Los recibió un incendio feroz que dejó un saldo provisional de entre 8 y 10 muertos, y numerosos heridos que saturaron rápidamente la capacidad del Hospital Guillermo Paterson de San Pedro. Despidos, inversiones comprometidas que nunca llegaron, advertencias que hicieron los obreros en las semanas previas al siniestro, siempre desoídas. Responsabilidad compartida entre la empresa y el gobierno jujeño. ¿Y el Sindicato? En rueda de prensa, el fiscal Ernesto Lian Resua, al frente de la causa, intentó explicar la tragedia: “Un desperfecto eléctrico pudo haber iniciado el fuego. El fatal incendio se produjo en la zona fabril de la empresa y tomó parte del depósito de bagazo, aparentemente originado por la explosión de un tanque de la destilería”. La información la dio a cuadra y media del ingenio, debajo de un árbol frondoso para mitigar el calor que desprendía la tierra ardida. El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio La Esperanza (SOEAILE), Sergio Juárez, confirmó que, además de los trabajadores fallecidos hay tres que se encuentran desaparecidos. “Son tantos los heridos y tan escasa la información, que no puedo arriesgar la cantidad exacta de heridos”, aseguró el dirigente. No son pocos los trabajadores que acusan al sindicato de haber participado de la venta del ingenio. Por su parte Enrique Wandschneider, el representante legal de SOEAILE, afirmó que los integrantes del grupo empresarial Budeguer, dueños de La Esperanza, “tienen que ir presos”. Y explicó las alertas que habían existido antes del incendio: “Se habían realizado pedidos de inspección tanto al Ministerio de Trabajo de Jujuy como de Nación, pero nunca se realizaron. Los trabajadores habían marcado desperfectos en uno de los tanques de alcohol el martes”. El letrado fue tajante: “Cuando se ahorra en higiene y seguridad, además de medio ambiente, se paga con la salud y con la vida”. ¿Entonces porque el Sindicato no intervino paralizando las tareas? [caption id=attachment_15773 align=alignnone width=800] Marcha contra los despidos en el Ingenio La Esperanza, diciembre 2017.[/caption] En la noche del 21 de noviembre se hizo presente en el ingenio el intendente de La Esperanza, Ramón Carrizo hombre de Cambiemos, que no fue bien recibido por los trabajadores y los familiares que aguardaban noticias. En la memoria colectiva todavía están frescos los 338 despidos de 2017 y la feroz represión, dispuestos por el gobernador radical Gerardo Morales, antes de entregar finalmente la explotación del ingenio al grupo Budeguer. Apenas unos meses pasaron desde la visita del presidente Mauricio Macri, quien recorrió La Esperanza, habló de su desarrollo y se sacó selfies con los trabajadores. “El Ingenio que visité ayer es un ícono de Jujuy. Fue fundado en 1883 y hace 20 años estuvo al borde del remate cuando se declaró en quiebra. Ahora se está poniendo en marcha y se están haciendo los trabajos de mantenimiento para recuperar los ritmos de producción en pocos años”, escribió en su Twitter del pasado 2 de agosto. En este contexto Macri y el gobernador Morales, resaltaron los alcances y el resultado del plan de reconversión de La Esperanza, como así también el programa de inversiones trazado por Luis Budeguer para “garantizar la continuidad productiva, la preservación de la fuente de empleo y resguardar los intereses de los trabajadores y sus familias”. Tan buenos augurios volaron por los aires sólo tres meses después. Seguramente, el presidente se habrá sentido conmocionado cuando escuchó de la explosión y las muertes obreras mientras, exhausto por la campaña electoral, disfrutaba del golf y un merecido descanso en la quinta Los Abrojos. [caption id=attachment_15774 align=aligncenter width=954] Macri en una visita al ingenio La Esperanza[/caption] Rápido de reflejos el cuestionado gobernador Morales, tras dar a conocer una lacrimógena declaración, “Estoy angustiado por los trabajadores que no pudieron sobrevivir a esta fatalidad”, firmó un decreto que da lugar a pensiones vitalicias a convivientes de los trabajadores fallecidos en la explosión, becas para sus hijos, y vivienda propia a quienes no la tengan hasta ahora. Según su mentalidad capitalista todo es redimible por dinero. Simultáneamente, en un mensaje conmovedor Luis Budeguer presidente del grupo, además de propietario del ingenio Leales de Tucumán, señaló “quiero expresar mis condolencias y mi gran dolor por haber perdido a compañeros de trabajo. Se merecen un reconocimiento y no debemos olvidarlo”. Para luego llevar un poco de ‘tranquilidad’ a las familias azucareras: “Habrá zafra y no se perderá ninguna fuente de trabajo”. Todo es incertidumbre alrededor del ingenio La Esperanza. La empresa permaneció en quiebra y sostenida artificialmente por el Estado durante dos décadas. En diciembre de 2017, el gobierno de Morales intentó una venta directa al grupo colombiano Omega Energy, en una operación catalogada por algunos medios jujeños como “extravagante”. Un negocio de 85 millones de dólares con inversores que tenían pedido de quiebra en su país de origen, y sin fondos comprobables. Mientras el ministro de Desarrollo Económico y Producción, Juan Carlos Abud Robles, anunciaba como un “hecho histórico” la venta “de contado” del ingenio al problemático grupo inversor colombiano. [caption id=attachment_15768 align=aligncenter width=821] Firma del acuerdo de venta del ingenio La Esperanza[/caption] Los obreros de La Esperanza no se quedaron de brazos cruzados, y junto al pueblo sanpedrino, organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos, marcharon por la ruta para impedir la venta espuria e impedir la pérdida de otros 338 puestos de trabajo con los que amenazaba Morales, para ‘sanear’ el ingenio antes de su entrega. “Hoy los trabajadores se convocaron en las puertas de la fábrica, a unos tres kilómetros en las afueras de San Pedro, en zona de campo, y la marcha partió desde ahí hasta la ciudad de San Pedro. Ya pasamos por la plaza principal, por el concejo deliberante repudiando ésta actitud del gobernador Gerardo Morales de planear una venta por la mitad del valor de las tierras sin consultar a los trabajadores y vendiendo su esfuerzo de décadas. Ahora estamos saliendo de la ciudad de San Pedro y seguimos marchando y veremos que decide la gente del sindicato”. Aislamiento, represión y detenciones, despidos, pérdida de derechos laborales, sobrecarga de tareas, y un nuevo negociado. A mediados de este año, en lo que podría llamarse crónica de un regalo anunciado, el ingenio fue adjudicado al grupo Budeguer por 50 millones de dólares, en un acuerdo que ahora, después de estos asesinatos laborales, empieza a ser investigado. Según el contrato rubricado por el gobierno de Gerardo Morales, el emprendimiento azucarero fue adquirido por el grupo empresarial por una cifra a pagar en cómodas cuotas durante ¡15 años! [caption id=attachment_15769 align=aligncenter width=1024] Obreros de La Esperanza con Macri[/caption] El poder judicial no podía quedar al margen de semejante negocio. Así el juez Juan Pablo Calderón, a cargo del proceso de quiebra, permitió el despido de la totalidad de los trabajadores, para que luego -a discreción de la patronal- fueran reincorporados sin antigüedad y categoría laboral. El titular del Juzgado de Primera Instancia Civil y Comercial N°9, destacó la venta del ingenio, “este trámite representa una gran apertura para la quiebra”, que implica “ingreso de dinero genuino a las arcas y así atender a los acreedores que hace más de veinte años esperan cobrar sus acreencias”. Van a tener que seguir esperando. En octubre el grupo Budeguer debía depositar dos millones de dólares, pero el monto fue condonado porque la empresa declaró una inversión -nunca demostrada- en mejoras técnicas y de seguridad. Cuando se les pregunta a los trabajadores, desmienten cualquier tipo de mejora, mientras denuncian el despido de otra veintena de obreros y su reemplazo por personal sin experiencia en sectores sensibles y riesgosos de la destilería. [caption id=attachment_15777 align=aligncenter width=800] Marcha contra los despidos, diciembre 2017.[/caption] Ahora los diputados hacen fila para pedir informes sobre el estado del proceso de venta del ingenio, el no pago de las cuotas estipuladas, la falta de pago a los proveedores y la deuda millonaria con la obra social de los trabajadores del azúcar. Por ahora no llegan las respuestas. Son muchos los trabajadores que ya no podrán seguir esperando. En la mañana del 25 la vecindad se reunió para dar el último adiós a cuatro de los trabajadores fallecidos en el incendio. Aplausos y música en honor de Alberto Sandoval, Julián Bedoya, Hugo Molina y Eliseo Casasola. Muchos de sus compañeros se indignaron recordando a Sandoval y Molina, que con 30 y 35 años de tareas en el ingenio, y como condición para poder continuar con sus empleos cuando el gobierno de Jujuy entregó la empresa a Budeguer, debieron renunciar a su antigüedad y a su categoría. [caption id=attachment_15770 align=aligncenter width=1024] Entierro de las víctimas del incendio en La Esperanza[/caption] Acompañamiento de vecinos y familiares, cuando los restos de los trabajadores fueron transportados tres kilómetros con destino al cementerio de La Esperanza. Entre los relatos que se lograron rearmar del momento de la trágica explosión, los sobrevivientes contaron como Bedoya se volvió para cerrar la válvula de gas intentando evitar un peor desenlace para el ingenio y el pueblo lindante. Lo encontraron muerto junto a la reguladora. A Hugo “Cuba” Molina también lo siguió una caravana al ritmo del pin-pin, el baile tradicional guaraní del noroeste. Junto a su familia el trabajador participaba en los carnavales y en algún momento había pedido que en caso de morir su deseo era que no lo lloraran “y que me despidan con el pin-pin”, contaron sus compañeros. Molina y uno de sus hijos habían sido detenidos durante la represión del 19 de diciembre de 2017, cuando marchaban en defensa de los puestos de trabajo. Otra vez la voracidad del capital se muestra mucho más devastadora que las llamas que redujeron a ceniza la vida de numerosos obreros del ingenio La Esperanza. Otra vez para muchos observadores de este pedazo del mapa, se sabe, hay muertos de primera y de segunda. Otra vez un inmenso silencio cómplice envuelve los asesinatos laborales. Los trabajadores sólo inquietan cuando se unen, se organizan, y ganan la calle. Entonces sí, hacen escuchar su voz. -- Portada: Foto https://www.radiodos.com.ar/ Fotos de interior: Somos Jujuy, Izquierda Diario, Anred e imágenes de videos.
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