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No todos miran al sol - El Canto de Antoñetta
El aliento no la faltaba , la había abandonado sin más. Acaricio el otro lado de la cama. La profunda ausencia que desgarraba su pecho arqueaba más cada día su espalda. El dolor en los gemelos de sus piernas era cansino, irreverente con su obligación de continuar. Para Magda no había otra opción, no podía elegir, cualquier decisión distinta no seria la correcta . En el preciso instante que retiró el edredón para salir del …