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Con las cuerdas de una guitarra - El Canto de Antoñetta
Comenzó a tocar las cuerdas con prudencia para no asustar a sus distraídos acompañantes. Pronto se formó un corrillo a su alrededor que mejoraba la acústica del lugar. José entreabría los ojos mientras sus dedos mimaban a su guitarra y aprovechaba para echar un vistazo a quienes frente a él, escuchaban el conjunto de sus notas. En ocasiones, imaginaba que se elevaba sobre todos ellos, abandonaba su cuerpo y, en una especie de estado metafísico, se apresuraba a comprobar si ella había venido o no.[...] Al flautista de Hamelit portugués se le agarrotaba el cuerpo a la vez que se le llenaban las venas de sangre a borbotones cada vez que daba comienzo su espectáculo. José se iniciaba acariciando los tendones de su fiel compañera sólo para que una de ellos volviera[...]