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No es la huelga, es el piquete - Fernando Díaz Villanueva
Todos los trabajos son invisibles hasta que quien los realiza deja de hacerlo. En general, en una sociedad tan compleja como la nuestra, prácticamente todo es invisible. Las cosas funcionan sin más. No nos preguntamos por qué ni cómo se llevan a cabo, pero el hecho es que alguien se encarga de ello. No advertimos algo tan elemental porque nuestro cerebro sigue en la cueva ancestral, los conocimientos de la especie han avanzado mucho más deprisa que su estructura mental. En la horda todos sabían lo que hacía el de al lado porque había pocas faenas que hacer y todas estaban a la vista. La cantidad de información que compartían nuestros antepasados de la Edad de Piedra era muy pequeña, la división del trabajo y la especialización eran apenas perceptibles. Los unos cazaban y las otras recolectaban mientras cuidaban de la prole. Nos puede parecer romántico, pero aquel era un mundo salvaje y cruel en el que se vivía poco y mal. La planificación socialista sólo es posible –que no deseable– en este tipo de sociedades primitivas. Un planificador central no tendría muy difícil organizar una tribu de un centenar de miembros, todos emparentados, que viven del pillaje. Su trabajo [...]