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El motín de los chalecos - Fernando Díaz Villanueva
Este fin de semana París no fue una fiesta como reza el título de las memorias de Ernest Hemingway, sino una hoguera. Tras varias semanas de protestas de un colectivo autodenominado «Chalecos amarillos», el pasado sábado la situación se desbordó en el centro de la capital. Unas 1.500 personas con ganas de gresca se enfrentaron a los antidisturbios de la policía ocasionando grandes destrozos, más de cien heridos y tres centenares de detenidos. Se atrevieron incluso con el Arco del Triunfo, uno de los símbolos de Francia. Lo pintarrajearon a placer con grafitis y encendieron fuegos en los Campos Elíseos. Una postal no precisamente turística de la ciudad de la luz. Vamos a desentrañar las claves de este inesperado y extraño movimiento.