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Chávez, la última excrecencia de Fidel Castro - Fernando Díaz Villanueva
En la mañana del 27 de marzo de 1994 un funcionario de prisiones venezolano abrió la puerta principal del penal de San Francisco de Yare para que el más célebre de sus presos, un militar golpista de nombre Hugo Chávez Frías, recuperase la libertad. Habían pasado sólo dos años, un mes y 20 días desde que este teniente coronel paracaidista pusiese en jaque al país con una sangrienta asonada militar, que pretendía derrocar por la fuerza al corrupto, pero democráticamente elegido, Gobierno de Carlos Andrés Pérez. Como Hitler tras el putsch de la cerveza, Chávez empleó sus dos años escasos en prisión en vivir bien y, sobre todo, en escribir un libro: “Cómo salir del laberinto”, un panfletillo político que ni siquiera fue obra suya y que, en muy pocas palabras, exponía cuáles eran sus recetas para que Venezuela retomase el rumbo de la modernidad tras dos décadas perdidas. Nadie, ni siquiera él mismo, le consideraba revolucionario; a lo más fervoroso regeneracionista patriótico como tantos que, emulando a la madre patria, han dado las repúblicas hispanoamericanas en los últimos 200 años. Por eso su insurrección fue totalmente sobreseída por el presidente Caldera, tan falto de apoyos políticos que hubo de [...]