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Carta abierta en el 40 aniversario de la Constitución | | delaJusticia.com
Como la Constitución es invisible pero siempre está ahí como la puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo, pues nadie parece valorarla. Pero bien se acuerdan de ella quienes quieren defender su derecho o negar su obligación. Además tiene la ventaja de que no hace falta saber derecho para poder arroparse en ella y clamar con energía en un foro, mantel, plaza o tertulia: ¡Esto es inconstitucional! Por eso, me ha parecido oportuno realizar un breve y personal balance de estos cuarenta años de Constitución pues pienso que no debemos jugar con las cosas de vivir. He vivido estos cuarenta años de Constitución y debo admitir que ha sido un lujo ser protagonista desde el gallinero juvenil de su gestación, haber contemplado su desarrollo y crecimiento, y haber comprobado sus enormes virtudes y pequeños defectos. Dos cosas he constatado: Primero, que es resistente. La Constitución ha sido construida con unos cimientos de consenso allá por 1978 que trenzaron derechos, deberes y poderes en una