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No queremos donaciones, queremos que paguen impuestos | Crónicas de una inquilina
La primera gran baboseada que pegó el Moralejo en su discurso de posesión fue la casaca de 100 millones en “donaciones” para medicamentos. Inmediatamente le llovieron los aplausos y se triplicaron (las apuestas) las oraciones de sus fieles y cristianos seguidores. La felicidad retumbaba en alabanzas