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Felipa y Antonia. | Crónicas de una inquilina
A las cuatro de la mañana en punto cientos de policías rodean la lavandería, dentro se encuentran mil quinientas personas laborando en el primer turno, lavan ropa de hospitales y de fábricas. A la señal de una alarma abren las puertas sin aviso alguno y entran docenas de policías a realizar la red