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Una bola de discoteca orbita sobre nuestras cabezas
El riesgo de la grandilocuencia siempre es caer en la pedantería. Pero cuando además nadie comparte tu visión de grandeza, corres el riesgo añadido de caer en el más sonrojante de los ridículos. Cuando el neozelandés Peter Beck decidió poner una estrella artificial en el cielo, lo hizo bajo el discurso de que “durante milenios, ...