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Carlos Muñoz | A los necios | Cuánta lástima vierten mis sesos al ver que ahora la estupidez, se ha colocado simulando al Espíritu Santo, como una llama de amor viva, sobre unos seres huecos por fuera que utilizan el número cero, para lanzarlo al vaporoso reflejo de una idea cubierta de moho e ignorancia
Carlos Muñoz | A los necios | Cuánta lástima vierten mis sesos al ver que ahora la estupidez, se ha colocado simulando al Espíritu Santo, como una llama de amor viva, sobre unos seres huecos por fuera que utilizan el número cero, para lanzarlo al vaporoso reflejo de una idea cubierta de moho e ignorancia