plazabierta.com
Feliciano Morales | El WhatsApp está contra mi | Ahora era el momento de responder. No quería ser mal educado, aunque en la cabeza se me agolpaban los esabruptos. “Puedes dejarme dormir...”, seré fino: “de una puñetera vez”, fue mi respuesta, acompaña de un emoticono de una cara cabreada y roja de cólera. Pensé que era suficiente para que mi mensajera repusiera su actitud, pero no fue así, unos interrogantes sin contenido fue el siguiente “plin”. Ahora fue la madre de ésta la que acudió a mi cabeza, acompañada de un adjetivo referido a esas mujeres de moral distraída, quizá menos que la que había decidido darme la noche. Me contuve, intentando sucumbir al sueño.
Feliciano Morales | El WhatsApp está contra mi | Ahora era el momento de responder. No quería ser mal educado, aunque en la cabeza se me agolpaban los esabruptos. “Puedes dejarme dormir...”, seré fino: “de una puñetera vez”, fue mi respuesta, acompaña de un emoticono de una cara cabreada y roja de cólera. Pensé que era suficiente para que mi mensajera repusiera su actitud, pero no fue así, unos interrogantes sin contenido fue el siguiente “plin”. Ahora fue la madre de ésta la que acudió a mi cabeza, acompañada de un adjetivo referido a esas mujeres de moral distraída, quizá menos que la que había decidido darme la noche. Me contuve, intentando sucumbir al sueño.