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Una historia | Nicanor mientras, a pesar de haber expulsado su primera hombría, seguía dando que hablar a los resabiados muelles del somier. Tampoco pensaba en la mujer que tenía debajo; se movía por defecto, como el péndulo mareado de un reloj al que se le acaba la cuerda. Después, se dejó caer lentamente sobre el cuerpo alquilado de Margarita, venciendo la cabeza entre sus pechos.
Una historia | Nicanor mientras, a pesar de haber expulsado su primera hombría, seguía dando que hablar a los resabiados muelles del somier. Tampoco pensaba en la mujer que tenía debajo; se movía por defecto, como el péndulo mareado de un reloj al que se le acaba la cuerda. Después, se dejó caer lentamente sobre el cuerpo alquilado de Margarita, venciendo la cabeza entre sus pechos.