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Lo que la tortuga le dijo a Aquiles. Por Lewis Carroll | Nalgas y Libros
No es fácil de explicar: Zenón de Elea planteó una paradoja según la cual Alquiles, el de los pies ligeros, es incapaz de ganarle una carrera a una lenta tortuga. Obvio que el aqueo le da cierta ventaja al quelonio, pero nada a destacar: una cuadra, supóngase usted. El hecho es que, como era de suponer, Aquiles alcanza casi inmediatamente el punto desde donde partió su oponente; pero al darse cuenta éste ha avanzado un poquito más, y por lo tanto se encuentra por delante del héroe. Aquiles elimina de nuevo la ventaja con un solo paso, y sin embargo la tortuga de nuevo está un poco más adelante. La operación se repite infinitamente y la tortuga siempre estará por delante de Aquiles, el de los pies ligeros. Casi dos mil años después de Zenón, el escocés James Gregory demostró que la suma de fracciones infinitas –como las que avanzaba la tortuga- puede desencadenar en un número finito, y por lo tanto Aquiles sí podrá alcanzar a su rival en algún momento de la carrera. El siguiente cuento del autor de "Alicia en el país de las maravillas" trata el tema.