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Feria de Abril
Sevilla se viste de gala en su Feria de Abril. Aún recuero el día que mi amiga Valme me invitó por primera vez a ir a la feria de Sevilla. Mi madre por aquel entonces vivía allí e iba con cierta frecuencia pero nunca me había animado a ir a la feria. Diez años han pasado desde que pisé por primera vez el albero, diez años que vi por primera vez Sevilla engalanada. Si ya estaba prendida de sus calles, de su encanto, de su alma, está vez me enamoré profundamente de ella. Sevilla tiene esa clase, ese embrujo que te atrapa cuando caminas por sus avenidas. No hace falta más para ser feliz que perderte por sus rincones, vivir Sevilla, sentir Sevilla y disfrutar de su gente. Porque si hay una ciudad donde tengo a gente que aprecio de verdad es Sevilla. Vestidos ceñidos, volantes, colores y flores vistiendo a la mujer sevillana para hacerla brillar, porque no hay traje que resalte mejor la figura y nos haga más bellas que el traje de gitana. Las mujeres que vamos a la Feria de Abril llevamos meses planeando ese momento: diseño del vestido, búsqueda de complementos y un poco de sol ya que siempre estamos más guapos con algo de color. Ellos van con impolutos trajes, zapatos relucientes que según van pasando las horas se van tiñiendo de ese polvo del albero. Corbatas de colores, perfectos peinados y mucho porte camino del real. Ubicada en el barrio de Los Remedios y presidiendo la Feria de Abril está la portada, espectacular conjunto de más de 20.000 luces que te adentran en un mundo de arte y farolillos del que parten todas las calles que componen la feria: Ricardo Torres Reina “Bombita”, Curro Romero, Rafael Gómez Ortega “el Gallo”, Pascual Márquez Díaz, José Gómez Ortega “Joselito el Gallo”, Pepe Luis Vázquez, Ignacio Sánchez Mejías, Antonio Bienvenida, Joaquín Rodríguez “Costillares”, Francisco Vega de los Reyes “ Gitanillo de Triana”, Manuel García Cuesta “Espartero”, Manolo Vázquez, José Delgado Guerra “Pepe Hillo”, Juan Belmonte y Manuel Jimenez Moreno “ Chicuelo”. 15 calles con nombres de toreros ilustres pertenecientes a Sevilla. Una vez dentro del real tienes 1047 casetas de pura diversión, donde los camareros no paran de sacar rebujito y platos de jamón. Suena la música y toda la caseta se divide en parejas para bailar una sevillana. Ellas relucientes, conquistando, con mirada fija en los ojos de su hombre y con sonrisa infinita en su rostro. Ellos perfectos caballeros, marcando el paso, haciendo gala de su señorío. ¡Qué bonitas son las sevillanas! Creo que no hay un baile con más complicidad y más íntimo que una sevillana y si encima encuentras a alguien que baila bien es una delicia sentarte y disfrutar de ese arte. De caseta en caseta van pasando las horas: comida, vino, copas, guitarras, música y mucho baile. Una de las cosas que más me gusta de la feria es que en cada rincón te sorprende alguien arrancándose a cantar, a tocar las palmas o a dejarse los dedos a la guitarra. Los sevillanos tienen arte, les sobra garra por los cuatro costados y estar de fiesta con ellos es sinónimo de felicidad. No importa el mañana, importa hoy, importa este momento y estamos de feria. Mañana nos preocuparemos de los problemas pero hoy vamos a disfrutar. Si el dolor de pies te lo permite y todavía puedes mover el traje, algunos pesan un montón, cuando se acaba la feria, solemos ir a Los Cabrera, un bar donde nos juntamos todos los amigos que alargamos más de lo que deberíamos la vuelta a casa. Si vemos que lo que realmente necesitamos es algo de comer y un buen chocolate caliente cambiamos el rumbo y vamos a tomarnos un chocolate con churros justo en frente de la portada a la churrería Virgen de Luján, donde el ambientazo y los mejores churros están asegurados. Quien me conoce sabe el amor que profeso hacia Andalucía y en especial a esta ciudad surcada por el Guadalquivir, con la Maestranza, la Torre del Oro y la Giralda como insignias y señas de identidad. Contando los días para volver al sur, esa tierra que me tiene enamorada. Me despido con un trocito de la canción Volver a Sevilla de Pastora Soler. Quisiera estar de nuevo allí y contemplar Triana en el mes abril y regresar muy pronto a ti para besar la orilla del Guadalquivir. ¿Me seguís en esta linda locura? Nekal 😉