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Bruce Springsteen, más jefe que nunca
Concierto de Bruce Springsteen en Madrid. Aún recuerdo como escuchaba a mi madre cantar, como nos ponía los vídeos de los conciertos de un hombre con una voz peculiar y mi hermana y yo tarareábamos levemente sus canciones. Recuerdo con cierta nostalgia como el día de mi séptimo cumpleaños, con mis amiguitas en casa, el salón lleno de globos, piñata, sándwiches de nocilla y en la radio el locutor dijo “queremos felicitar a Nekal, que hoy cumple 7 años y su madre nos ha llamado para pedir su canción favorita, aquí va” y empezó a sonar una de las canciones más perfectas de la historia de la música: “The River”, de Bruce Springsteen. Pues sí, imaginaros el asombro del locutor cuando mi madre llamó para dedicarme la canción (antes se estilaba mucho esto de dedicar canciones por la radio), y dijo que mi canción favorita era de Bruce Springsteen. La mayoría de la gente de mi edad estaba loca con los Back Street Boys, las Spice Girls, Ricky Martin y yo….¡Bruce Springsteen! Desde luego no podía ser de otra forma, ya que no hay alguien igual. El sábado estuve en el concierto que dio en el Santiago Bernabéu, no podía faltar. Desde hace ya más de una década voy a todos los conciertos, pase lo que pase, no puedo faltar. Para conseguir las entradas recuerdo que estuve con 3 ordenadores encendidos en el trabajo, en cola, hasta que por fin, pude conectar con el servidor y sacar los deseados tickets. Este era un concierto especial, muy esperados por todos, The River Tour era un sueño para muchos springsteenianos y no defraudó. En esta ocasión fui con mi madre, mi tia, mi hermana, mi amiga María y su madre Carmen que es otra fanática del jefe. Cogimos unas entradas sentadas ya que mi hermana está embarazada y no podíamos bajar a pista por la cantidad de gente que había. En nuestros asientos el ambiente era increíble, si hay algo que consigue Bruce Springsteen es juntar a gente de todas las edades, de todas las clases sociales. Para sus conciertos no hay edad, gustos políticos ni clases sociales. En sus conciertos solo hay un profundo amor y respeto por él y por su música. Ojos chispeantes, nervios en el estómago, las olas se suceden por la grada, la pista a reventar y el público que se iba calentado cuando el reloj marcaba las 21:00h. De repente, los primeros acordes, y ahí estaban otra vez, Max Weinberg , discreto pero un virtuoso de la batería; Steve Van Zant, incombustible con su guitarra y su característico pañuelo; Nils Lofgren, la guitarra eléctrica es la prolongación de sus manos; Jake Clemons, sobrino del queridísimo Clarence Clemons. Cuando Clarence falleció, el alma de la E Street Band se quedó huérfana y no encontraron mejor sustituto para el saxo que su sobrino Jake. Arranca el concierto, suena “Badlands”. Puños en alto, gritos desatando la euforia y mucho rock. Más de 50.000 personas saltando y cantando al unísono, corazones que se salían del pecho por la emoción y muchas ganas de más. El concierto no tuvo desperdicio, es verdad que a mi gusto el sonido dejó bastante que desear, pero si os soy sincera estaba tan emocionada por tener a Bruce delante una vez más que me dio igual. Solo quería disfrutar, estaba con mi familia y Bruce es parte de ella porque hemos crecido con él. Fueron 3 horas y 20 minutos de puro rock, con Bruce Springsteen no hay momento de descanso, canción tras canción. Es increíble pero a sus 66 años no paró de recorrerse el escenario, de ir de un lado para otro, de tocar a su gente, de entregarse en cuerpo y alma… por algo es “The Boss”. El repertorio fue genial: ”My love will not let you down”, “Cover me”, “The ties that bind”, “Sherry Darling”, “Two Hearts”, “Wrecking Ball” , “My city of ruins”, las maravillosas “Hungry hearts” y “Promised Land”. Pero si hubo una canción que me emocionó y que lleno el estadio madridista de magia fue “The River”. Da igual las veces que la escuche en directo, da igual las veces que le haya escuchado cantarla, esa canción me llega al corazón y con los primeros acordes de la armónica ya se me pone un nudo en la garganta. Todo el estadio lleno de luces, todo el mundo cantando una canción que nos ha acompañado a lo largo de tantos años. Bruce Springsteen y la E Street Band no descansan, apenas aguantaron 10 segundos y salieron con más fuerza si cabe. Como no podía ser de otra forma esas últimas canciones fueron apoteósicas. “Born in the USA”, “Born to run”, “Glory Days”, “Dancing in the dark”, “Tenth Avenue Freeze Out”, “Boby Jean” y “Twist and shout”. Casi nada. Es cierto que este grupo de rockeros de Nueva Jersey nos tiene mal acostumbrado con sus casi cuatro horas de concierto de media. Esta vez estuvieron 3 horas y 20 minutos y nos quedamos con ganas de más. Siempre tienes ganas de más con ellos. Recuerdo como miraba a la pista y veía a la gente bailando, saltando, besándose, portando carteles, emocionándose, solo Bruce Springsteen puede hacer eso, solo él tiene la capacidad de juntar a gente tan dispar y hacer vibrar al unísono sus corazones. Solo os puedo decir, que si no habéis tenido la ocasión de verle en directo, no lo dejéis escapar e intentad ir al próximo concierto porque es una de esas cosas que hay que sentir una vez en la vida. Yo espero impaciente su próxima visita a España, mientras seguiré alimentando mi corazón de sus acordes y disfrutando de la vida más rockera que nunca. ¿Me seguís en esta linda locura? Nekal 😉