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Los japoneses, parcos hasta con el claxon
Por Héctor Adaniya En Japón, el respeto de las normas de tránsito por parte tanto de los conductores como de los peatones así como la educación, consideración y cortesía de los japoneses han vuelto el claxon o bocina de los automóviles —por el poco uso que le dan —un dispositivo casi inútil. Apenas si lo usan, dando un breve toque, para solicitar o agradecer la cesión del paso, saludar al cruzarse con algún conocido o despedirse al partir de algún sitio. Claro está que nunca faltan uno o dos malhumorados que, en la primera ocasión, tratan de romperte los tímpanos y crisparte los nervios de un bocinazo, pero son la excepción, no la regla. Incluso las veces en las que tendrían motivos para enfadarse, como cuando alguien cruza la calzada en un sitio donde no hay crucero peatonal (generalmente, ancianos o borrachos), la mayoría de los conductores son muy…