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LAS TARDES DEL DOMINGO
Por Álvaro Del Castillo CUIDADO con la DEPRESIÓN de la tarde del domingo... Los domingo y sus tardes siempre fueron abismos difíciles de sortear... y de evitar, en las tardes sin sueño y sin recuerdos de Lima y en los cuales era inevitable caer literalmente en el sofá o en la cama. Quizás el fantasma del lunes era el causante de ese espanto tan lleno de inanición y de aburrimiento. El lunes era en la época escolar el primer día de clases y las primeras horas que nos esperaban, eran con toda seguridad asistir al pánico insondable de las Matemáticas, la Física o la Química, puro terror y del bueno porque casi siempre traían tareas que presentar y o prácticas que resolver en las mañanas con sueño de los lunes, un espanto, en el que nadie quería estar en esas horas. Luego ya adultos era la obligación perentoria de regresar…