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Voy a hacerle una oferta que no pueda rechazar: ponga a un periodista a trabajar para su empresa
Dado que el nivel de autoestima de la profesión no pasa por su mejor momento (o no ha pasado nunca por él, recuérdese el aforismo “Soy periodista, pero mi familia cree que me gano la vida tocando el piano en un burdel”), quizás haya llegado la hora de reivindicarse. Y qué mejor que hacerlo con