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Niño daltónico y la paciencia - Carles Almagro
Niño daltónico siempre iba un poco tarde… En la escuela, cuando todos los niños de su edad jugaban a el “conejo de la suerte” para poder darse besos con las chicas, él no se atrevía vencido por su vergüenza. Cuando al fin logró dejar de banda su timidez, cargado de confianza para poder besar a las chicas, estos ya se daban besos en la boca. Siempre iban por delante, así fue con todo, y aprendió a tener paciencia y a familiarizarse con esta. Niño daltónico siempre había sentido que aquella no era su época. Siempre pensaba que quizá era todo …