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Eduardo Jordá, bendito outsider
Los míos no dejaron documentos. Nada se sabe de ellos, más allá De algunas conjeturas. Fueron pobres, Nunca hicieron preguntas, aceptaron Todo cuanto el buen Dios les destinó. Comieron, engendraron y murieron Sin orgullo y sin odio, jubilosos Si llegaban a viejos, y afligidos Si debían marcharse antes de hora. En catalán se amaron e ...