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Davo Karničar - El primer hombre en esquiar desde el Everest - Gregal Sport
Davo Karničar es esquiador y alpinista, un hombre de la naturaleza y las montañas. Es extremista. Es un tipo especial, que le gusta más estar en la montaña que en la valle, incluso en la inmensidad más remota se siente como en el salón de su casa. Y es el primer hombre en esquiar desde el Everest. Además, ha completado con éxito el Proyecto 7 Summits en el que esquió desde los picos más altos de los todos los continentes. Igualmente no es posible distinguir que hace unos años cumplió los cincuenta: sus ojos chispeantes de juventud, su cuerpo tallado como el de un adolescente. Sólo cuando agita su mano y cuando alguien mira la palma de la mano izquierda ve que le faltan el dedo anular y el meñique. Esos dos dedos que quedaron en el Himalaya, los interpreta como el precio relativamente bajo por todos los placeres, las alegrías y satisfacciones que ha sentido allí arriba. En todos estos años ha adquirido muchísima experiencia y conocimientos que los difunde desinteresadamente. Quien le visite en Jezersko es recibido con una sonrisa y los brazos abiertos. Desde hace ya unos años Davo está creando un centro de montaña, donde les explicará a los amantes de las montañas todo lo que ha aprendido en sus innumerables kilómetros que los hizo caminado, ascendiendo o esquiando y los metros de altura derrotados. Por supuesto, lo que más le preguntan es sobre el esquí desde el Everest. “Bueno, tampoco para mí el Everest sucedió porque sí. Es verdad que este tipo de esquí es tan adictivo que uno siempre quiere más y todo el tiempo te pones metas cada vez más altas. Además las cosas cambiaron mucho para mí desde que esquié por primera vez del Grintovec. Al mismo tiempo debo recalcar que fui llegando a todo paulatinamente. Primero esquié desde la mayoría de las montañas eslovenas, luego me fui a Europa donde pronto llegué a las paredes de fama mundial, como el Matterhorn y Eiger. Recién después llegaron las montañas foráneas, especialmente los Andes y el Himalaya. Allí concluí con éxito el proyecto esloveno de ascender 14 veces los 8.000 metros, cuyo proyecto más destacado fue esquiar desde el Anapurna. En aquel momento empecé a pensar en el Everest. Sin embargo esquiar desde la montaña más alta del mundo era sólo una parte del proyecto de esquiar desde los picos más altos de todos los continentes, que completé con éxito en el año 2006. Paralelamente no es necesario que te completen sólo las metas y los proyectos extremos. Al analizar el proyecto Seven Summits disfruté enormemente al explorar el Durmitor, los Tatra y el Olimpo de Grecia…” Pero a pesar de todo el esquí de travesía es una de esas actividades en las que es necesario tener siempre en cuenta la proximidad de esa línea invisible que podría signicar la línea entre la vida y la muerte. Davo siempre fue capaz de ponerse del lado correcto. “Para nosotros es sumamente válido el dicho que uno tiene que estar en el momento y en el lugar adecuados. A menudo afirmo que nunca se puede ser lo suficientemente inteligente para evaluarse correctamente a sí mismo. Siempre se necesita un poco de suerte. La clave está en preguntarle honestamente a tu conciencia. Mi modo de salida hacia las desconocidas montañas siempre se ha basado en un fuerte sentimiento interno de ser capaz de realizar un determinado desafío. Me ocupaba de cuestiones tales como, si mi acción es responsable o no. Si la respuesta a todas estas cuestiones era positiva, entonces debía ir allí para realizar el desafío y no sólo para intentarlo. Pero es cierto que siempre es necesario evaluar la situación de manera prudente y, si esta no permite el ascenso, debes ser capaz de volverte sin tener en cuenta los tentadores pensamientos. Es importante ser consciente de que la nieve es origen de muchas variables que son imposibles de predecir.” Los esquís Elan especialmente diseñados para él, con los que esquió desde el Everest, están exhibidos en el Museo de los Alpes en Mojstrana. Y él ya está planeando nuevas hazañas. Afirma que va emprenderá hacia el notorio K2. Le deseamos una esquiada, que lo traiga con seguridad al valle. Fuente Elan Magazine Comments comments