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Memorias de un escritor fantasma, cap. XIII: Hara-kiri
A finales del siglo XIX, científicos alemanes comenzaron a investigar para sintetizar una droga con la que elevar exponencialmente el valor de sus soldados. Pretendían que los hombres no cuestionasen las órdenes, que aumentasen su valentía hasta rozar la temeridad, que fuesen capaces de ignorar el riesgo hasta los límites de la insensatez; que fuesen héroes. De ahí el nombre que dieron a la sustancia incluso antes de comenzar los trabajos de laboratorio: Heroína.