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Como ser una It Woman a los 50. Siempre he querido las cejas de Brooke Shields, por Marián Vilá | Belleza en vena
Nadie se despierta un día y se encuentra que ha envejecido 10 años en una sola noche. Podría ser un gran argumento para una peli de terror, ciertamente, pero no es el caso. El envejecimiento es gradual, y nuestra mente tiene una increíble capacidad de recalibrar la visión de nuestro "yo" físico. Pura supervivencia. Por ello, incluso si nos miramos a nosotras mismas todos los días en el espejo, sería difícil identificar los cambios causados por la edad. Aún así, por alguno de esos misterios de la vida, una mañana te despiertas y ves algo diferente. Eres la misma de ayer, pero hoy estas distinta. Pegas la nariz al espejo y observas detenidamente esas arrugas que cruzan tu frente, algunas manchas que antes pasaban desapercibidas te delatan como a un dálmata, las comisuras de los labios están ligeramente más caídas, al igual que los párpados… todo eso jode, y mucho, pero no tanto como cuando coges el espejo de aumento... ¡Ayy madre! Descubres que te has dejado las cejas por el camino.