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Lo Ridículamente Correcto o llamar a las cosas por su nombre
En la Tienda de París, no se puede decir ni Sí ni No, ni Blanco ni Negro, ni Claro ni Oscuro, ni Cómo ni Cuándo, ni Por ni Por Qué. De niño me gustaba mucho ese juego. Era un ejercicio importante de imaginación: conseguir un objetivo de mayor o menor complejidad sin llamar a las…