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OCASO
Habían pasado del chinchón a la canasta en menos de un año. Resistieron la carioca un par de meses y en otoño empezaron al guiñote. Acabaron el verano al julepe y hoy, reparten al tute mientras doblan las campanas. En el silencio de los dos el mismo deseo: que sea el otro quien aprenda al solitario.