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Las zapatillas
Seis meses habían transcurrido desde aquel día en que se levantó decidido a rebelarse por segunda vez en su vida. Esa vez no robó ni exigió dinero, se lo pidió por favor a sus padres. No fue al «trapicheo» sino a una tienda de su barrio a comprarse unas zapatillas de deporte. Y salió a correr, a sudar su pasado. Ningún poderoso narco iba a seguir incrementando lujos a costa de su anterior y errónea rebeldía. Fue consciente que sufriría durante la mutación del bienestar artificial, facilón y con trampa hacia el bienestar forjado por él mismo. Ahora recordaba con orgullo su determinación mientras miraba, desde el mostrador que ahora atendía, aquellas decenas de zapatillas que confiaba pudiesen cambiar la vida de otros como él.