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(Re)comencemos
Siete de la mañana. Sigue durmiendo. Veamos a qué recuerdo nos toca viajar hoy. Hace años que no me recuerda. Hace años que no recuerda nada de lo que le rodea. Por imposible que pueda resultarle a una madre olvidarse de su hija, hay monstruos con nombre de enfermedad contra los que no se puede luchar. - Tengo una hermana de tu edad. - ¿Sí? ¿Y cómo se llama? - Elena. ¡Y no se parece en nada a mí! Pero si nos vieras hablando a las dos juntas… la gente dice que tenemos los mismos gestos. Su juventud... Hoy parece que será un buen día. Con el sosiego que otorgan los años, mi madre parece buscarse en el espejo. Pero en la anciana que le devuelve la mirada sólo encuentra dudas y desconcierto. “¿Dónde estás? ¿Dónde estás…?”. Eso mismo me pregunto yo… Mientras ella desayuna yo busco entre sus vinilos el que contiene mi canción preferida. La que ella me descubrió. La que ella me enseñó a escuchar… Seguro que hoy también le gusta. Y cuando Cecilia comienza a cantar otra vez, ella me mira; y con un poco de esperanza en los ojos le devuelvo la sonrisa para que entienda que yo también me alegro de verla de nuevo. Mi madre, con su mano en mi rodilla, me pregunta: - ¿Te he contado cómo conocí a tu padre? Hola mamá. Te echaba tanto de menos… Este viaje nos va a gustar. - No. Cuéntamelo (una vez más).