signoeditoresliteratura.es
Un ángel inexperto
La persigue agitando los brazos, como un poseso. La mujer lo presiente y huye aterrada. Cruza la avenida, desesperada, sin mirar. Él llega a su lado, atónito contempla el cuerpo destrozado, se rasca la cabeza y se queda pensando que, si no lo despiden, deberá revisar sus métodos.