signoeditoresliteratura.es
Schrödinger
Antonio Carrascosa no sabe que la pasada noche murió Antonio Carrascosa. Como siempre que acaba su turno, Antonio coge el coche para volver a casa. Otra noche más por la misma carretera, habitualmente solitaria y oscura, esta vez un poco menos gracias a una espléndida luna llena. La radio deja de funcionar sin motivo aparente y se limita a apagarla con una mueca de fastidio. Lo que ya no le resulta insignificante es que al salir de un túnel parezca que vuelve a estar otra vez varios kilómetros más atrás… Asustado, para en el arcén para tomar aire. Al poco, ve pasar un coche igual que el suyo. Mira la matrícula y certifica sus miedos. Hecho un manojo de nervios vuelve a la carretera con la esperanza de que todo sea producto de su imaginación. Otra vez llega al maldito túnel y otra vez al salir vuelve a aparecer en el mismo punto. Acelera con ansiedad y al poco se rebasa a sí mismo parado en el arcén. Cuando cree verse a lo lejos precediéndose la confusión ya es máxima y decide salirse por el primer desvío. Parado en un camino de tierra, coge el móvil para llamar a su mujer y contar lo que le sucede, a pesar de saber que no le creerá. El teléfono no tiene cobertura. Sale otra vez a la calzada pisando a fondo como un cohete intentando escapar de la gravedad, y en una de las curvas acaba por salirse de la carretera. Mientras tanto, Antonio Carrascosa acaba de coger el coche para volver a casa.