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Olvidé escribir los días que faltaban
Muchas cosas malas pasan lejos de aquí, pero eso no evita que todas ellas terminen acercándose. No sirve de mucho vendar las heridas que aún no has recibido, es como seguir andando y no dejar nada a nuestra espalda, tal vez sea porque no hay nada que dejar. Tampoco hace falta preguntarlo todo y, menos aún, tener todas las respuestas. Si lo piensas, resultaría extraño, resultaría inútil. Puedo mirar el agua hasta el anochecer y, aunque me cuesta estarme quieto, hay excepciones. Puedo tener los ojos más tristes que hayas visto nunca y luchar con desesperación por lo que merece la pena. Puedo sentir algo frío y oscuro reptar por la garganta rumbo al corazón, ¿crees que lo sabes todo?, no tienes ni puta idea. Puedo intentarlo pero soy, simplemente, una historia difícil de creer.