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No me cuentes cuentos
Mi madre nunca me lee cuentos, ella prefiere representarlos. Es una gran actriz e interpreta a la perfección a la sufrida Cenicienta, o a la princesa sometida a las órdenes de un monstruo malvado. Corre por la casa huyendo del ogro que la persigue, o grita pidiendo ayuda como si realmente estuviera en peligro. A veces me quedo dormida, sin saber el final. Sobretodo cuando papá viene cansado de trabajar y no quiere hacer de malo.