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Naturaleza del amor
Acaríciame el rostro con ternura y pasea por mi cuerpo con suavidad, como una oruga que deambula entre hojas. Aletea a mi alrededor, revoltosa y honesta como una libélula perdida. Trepa hasta mis reflexiones como una raíz que se abre camino a través de la tierra y búscame en momentos de necesidad, como un girasol a mediodía. Concédeme tu dulce miel y escapa de la colmena como un zángano rebelde. Chapotea en mi estanque cuando se inunde, pero con cuidado de no ahuyentar a los renacuajos. Y por favor, vete cuando te lo pida, antes de que rompa tu maravillosa naturaleza.